sábado, 13 de agosto de 2016

El colegio de Bogotá que cuenta con el primer coro de niños Emberá Katío

Bogotá, Agosto 12 de 2016. Una nueva esperanza de vida a través de la música nació en el colegio Agustín Nieto Caballero para 20 niños de la comunidad Emberá Katío que conformaron el coro estudiantil.

Estos pequeños que fueron desplazados del Chocó redescubrieron en Bogotá su singular talento para el canto y para la interpretación de instrumentos.

“Es que los Emberá son uno. Esa unidad que mantienen las comunidades indígenas les permite vivir en paz, en armonía y con tranquilidad, porque ellos viven en conexión con el universo, con el todo”, aseguró la profesora Nelly Mosquera, quien durante los últimos 6 años ha trabajado con los niños indígenas que llegan a este colegio de la localidad de Los Mártires.

La música ha sido la base de la inclusión en este colegio, ya que gracias a ella han logrado convertirse en pioneros en el ámbito distrital en atención escolar a poblaciones diversas, vulnerables o en condición de discapacidad.

“Los indígenas, así como los músicos, entienden de ritmo y sincronía pues desde tiempos inmemoriales han vivido en sintonía con el universo, escuchando sus sonidos y silencios e interpretando su ritmo y melodía, tal como ocurre en la música”, expresó la docente.

Ese talento con los sonidos, el ritmo y la melodía, fue el aliciente para que el maestro de música de este colegio decidiera conformar el primer coro de Emberás Katío en la ciudad.

Uno de los primeros retos que debieron asumir Carlos Sánchez y Nelson Ortiz, los maestros formadores de la Orquesta Filarmónica que trabajan con la institución, fue encontrar la forma de lograr la atención y concentración de estos niños que en marzo de este año llegaron a los corredores de este colegio.

A pesar de las barreras de idioma que los separaban, estos docentes no se dieron por vencidos, y buscaron sin descanso estrategias que los ayudaran a ‘romper el hielo’ con ellos.

“En la primera clase que tuvimos con ellos nos encontramos con una sorpresa muy agradable, algo muy bonito que fue darnos cuenta que los niños Emberá tienen una afinación total. Eso nos llamó muchísimo la atención, entonces lo que habíamos pensado que fuera una clase con guitarra la cambiamos por un coro para aprovechar ese talento innato que nos llegó”, comentó el profe Carlos.

Darío Bitucay es uno de los niños que hace parte del coro, aunque no habla muy bien español su atención se enfoca en las clases de los profesores de música.

“Me gusta mucho la música. Me gusta cantar. Mi canción favorita es la ‘Cabra Chitor’, que habla de una cabrita blanca que va al río a buscar agua para tomar. Me gustan las canciones así, de animales, de naturaleza”, expresó Darío.

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