martes, 11 de agosto de 2026

Comunidad de Molinos del Sur, pide claridad sobre la situación de su salón comunal.

 



Vecinos del barrio Molinos del Sur manifiestan su preocupación ante una actuación policiva que, según la información suministrada por representantes comunitarios, podría conducir a la entrega del salón comunal ubicado en la calle 49D Bis # 5U-26 Sur. La comunidad solicita que se conozcan las razones de la medida y que se garantice el debido proceso.

Una situación que genera preocupación entre habitantes del barrio Molinos del Sur, en la localidad de Rafael Uribe Uribe, fue puesta en conocimiento de NOTAS DE ACCIÓN por ciudadanos vinculados al proceso de control social y veeduría comunitaria.

De acuerdo con la información recibida por este medio, para el miércoles 12 de agosto de 2026, a las 7:00 de la mañana, estaría prevista una diligencia relacionada con el salón comunal localizado en la calle 49D Bis # 5U-26 Sur.

Los ciudadanos que solicitaron la divulgación del caso señalan que el salón comunal lleva más de 40 años al servicio de los habitantes del sector y expresan su preocupación por la posibilidad de que la Junta de Acción Comunal pierda la administración o el uso del inmueble.

Uno de los representantes comunitarios, Jorge Romero, quien se identifica como integrante de procesos de control social y veeduría ciudadana, hizo un llamado a las autoridades y a la comunidad para que se conozca públicamente la situación y se escuchen las diferentes posiciones antes de que se produzca cualquier decisión que pueda afectar el funcionamiento del salón comunal.
¿Qué está ocurriendo?

La información entregada a NOTAS DE ACCIÓN hace referencia a una actuación de la Inspección de Policía AP.19 y a la participación del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP).

Sin embargo, este medio considera necesario precisar que no puede afirmarse, sin revisar la totalidad de los documentos del proceso, que exista una expropiación del salón comunal. Tampoco resulta conveniente atribuir a las autoridades una actuación irregular sin conocer previamente la decisión administrativa o policiva, sus fundamentos jurídicos, la situación jurídica del predio y las actuaciones adelantadas por la Junta de Acción Comunal.

Lo que sí resulta relevante es que la comunidad conozca qué entidad tiene la propiedad o administración del inmueble, cuál es la naturaleza jurídica del terreno, qué decisión fue adoptada por la Inspección de Policía, qué actuación adelanta el DADEP y cuál es la situación jurídica de la Junta de Acción Comunal frente al salón comunal.

Los salones comunales y las Juntas de Acción Comunal

Un aspecto que merece especial atención es que el propio DADEP informa que Bogotá cuenta con alrededor de 730 salones comunales construidos sobre bienes de uso público o bienes fiscales que pueden ser administrados por las Juntas de Acción Comunal.

La entidad explica que las JAC interesadas pueden solicitar formalmente la administración de estos espacios y que, una vez cumplidos los requisitos y trámites correspondientes, la entrega puede realizarse mediante un Convenio Solidario. Según el DADEP, este mecanismo busca fortalecer el tejido social, mejorar los espacios públicos y brindar seguridad jurídica a las organizaciones comunitarias que los administran.

El propio DADEP también tiene establecido entre sus servicios el estudio de la viabilidad de solicitudes de administración de bienes públicos formuladas por Juntas de Acción Comunal y otras organizaciones.

Esto hace particularmente importante conocer si la JAC de Molinos del Sur cuenta actualmente con algún reconocimiento, convenio, acto administrativo, documento de administración o antecedente que determine su relación jurídica con el salón comunal.

La comunidad pide ser escuchada

Los habitantes que han expresado su preocupación consideran que el salón comunal no es solamente una edificación, sino un espacio construido y utilizado durante décadas para actividades de la comunidad.

Por ello solicitan que, antes de cualquier actuación definitiva, exista información clara sobre:La naturaleza jurídica del predio.

La entidad que figura como propietaria o administradora.
El fundamento de la actuación de la Inspección de Policía AP.19.
El contenido exacto de la orden o decisión que se pretende ejecutar.
La situación jurídica de la Junta de Acción Comunal.
Las alternativas existentes para que la comunidad pueda continuar utilizando y administrando el salón comunal, si jurídicamente resulta procedente.

Las Inspecciones de Policía de Bogotá hacen parte de la estructura de la Secretaría Distrital de Gobierno y las autoridades distritales señalan que sus actuaciones deben desarrollarse con transparencia, acceso a la información y respeto por el debido proceso.

Un llamado al diálogo institucional

NOTAS DE ACCIÓN considera que una situación de esta naturaleza debe ser abordada mediante diálogo, información verificable y participación de la comunidad, evitando confrontaciones y cualquier acción que pueda generar violencia o alteraciones de la convivencia.

La comunidad tiene derecho a conocer las decisiones de las autoridades que afectan los espacios utilizados colectivamente y, al mismo tiempo, las entidades responsables tienen el derecho y el deber de explicar las razones jurídicas y administrativas de sus actuaciones.

Por ello, este medio considera pertinente que en este caso sean escuchados la Junta de Acción Comunal de Molinos del Sur, el DADEP, la Inspección de Policía AP.19, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe y, de ser necesario, el IDPAC, de manera que la ciudadanía pueda conocer las distintas versiones y los documentos que sustentan cada posición.

ROSA QUIÑONEZ ANGULO Y LA MECEDORA DE MIS ANCESTROS Una apuesta por la integración, la diversidad y la convivencia en Rafael Uribe Uribe

 Redacción Periódico comunitario Notas de Acción. Fotografías de Daniel Velásquez



Cuando las diferencias se encuentran en una misma comunidad

En una sociedad como la colombiana, caracterizada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, procedencias, edades, costumbres y formas de entender la vida, todavía existen barreras que separan a las personas. Sin embargo, también existen mujeres y hombres que han comprendido que esas diferencias no tienen por qué convertirse en motivos de división. Por el contrario, pueden ser el punto de partida para construir una sociedad más incluyente, solidaria y respetuosa.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social vinculada al trabajo comunitario y promotora de procesos de integración desde la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, organización que desarrolla una labor orientada al encuentro entre diferentes sectores de la sociedad.

Su propósito parte de una convicción sencilla y profunda: negros, blancos, mestizos y personas de todos los colores y procedencias pueden hacer parte de una misma familia social, compartir en condiciones de equidad y construir juntos mejores condiciones de vida. No se trata de borrar las diferencias. Se trata de reconocerlas, respetarlas y convertirlas en una fuente de riqueza cultural y humana.

Una fundación abierta a la diversidad

La labor que desarrolla la Fundación Mecedora de Mis Ancestros no se limita a una sola comunidad.

Dentro de su propósito social tienen cabida personas y comunidades afrodescendientes, indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha afectado a diferentes regiones del país. Esta mirada amplia convierte la inclusión en un principio fundamental de su trabajo. La Fundación busca generar espacios donde personas que en diferentes circunstancias han sufrido discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades sociales puedan encontrar reconocimiento, acompañamiento y oportunidades para participar.

La diversidad, desde esta perspectiva, no es un problema que deba resolverse. Es una realidad que debe aprenderse a compartir.


Una familia comprometida con el servicio

Rosa tampoco realiza esta tarea sola. A su lado se encuentran sus hijos, quienes participan y acompañan las diferentes actividades sociales que desarrolla la Fundación. Sus dos hijas, profesionales en Psicología, aportan su formación y sus conocimientos al acompañamiento de las personas y comunidades vinculadas a estos procesos. También su hijo hace parte de este esfuerzo familiar.

De esta manera, la labor de Rosa ha trascendido la iniciativa individual para convertirse en una tarea compartida por una familia que ha decidido poner parte de sus capacidades, su tiempo y su voluntad al servicio de los demás. Es una circunstancia especialmente significativa porque demuestra que el trabajo social puede comenzar en el ámbito familiar y proyectarse hacia toda una comunidad. La familia se convierte así en el primer espacio de solidaridad y, al mismo tiempo, en una fuerza capaz de multiplicar el compromiso social.


LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO PUNTO DE PARTIDA

Pero para comprender plenamente esta experiencia es necesario mirar más allá de la Fundación y de sus protagonistas.

Los procesos comunitarios que se desarrollan en los barrios también hacen parte de una dinámica de participación ciudadana mediante la cual los habitantes expresan sus necesidades, formulan propuestas y plantean soluciones a las problemáticas que afectan sus territorios.

En Bogotá, los Encuentros Ciudadanos y los Presupuestos Participativos constituyen mecanismos mediante los cuales las comunidades pueden expresar sus prioridades y promover iniciativas orientadas a mejorar sus condiciones de vida. Es en esos escenarios donde muchas necesidades sociales dejan de ser únicamente preocupaciones individuales para convertirse en propuestas colectivas.

La comunidad habla. Los líderes recogen esas inquietudes. Las propuestas son presentadas y priorizadas. Y la Administración Local tiene la responsabilidad de responder, dentro de sus competencias y posibilidades presupuestales, a esas prioridades mediante los recursos públicos destinados para tal fin.


El papel de la Administración Local


En este proceso, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe cumple un papel fundamental. Su participación permite que las necesidades expresadas por la ciudadanía puedan avanzar hacia la ejecución de proyectos y actividades concretas.

La Administración Local, mediante los mecanismos institucionales correspondientes, dispone de recursos para atender prioridades definidas a partir de las necesidades de las comunidades y articula la ejecución de los proyectos con las entidades u operadores encargados de desarrollarlos. De esta manera, el liderazgo social y la institucionalidad pueden encontrarse en beneficio de la ciudadanía. El líder comunitario identifica y moviliza las necesidades de su comunidad.

La ciudadanía participa y prioriza.

La Administración Local gestiona los recursos y acompaña el proceso. La entidad u operador desarrolla las actividades. Y finalmente los habitantes reciben los beneficios de una iniciativa que nació de una necesidad expresada por ellos mismos. Este proceso tiene un valor democrático extraordinario porque demuestra que la participación ciudadana no debería terminar cuando concluye una reunión o cuando se entrega una propuesta.


La participación adquiere verdadero sentido cuando una necesidad expresada por la comunidad logra convertirse en una acción concreta en el territorio.
Y eso es precisamente lo que permite comprender mejor la experiencia desarrollada alrededor de Rosa Quiñonez Angulo y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros.



EL DEPORTE COMO INSTRUMENTO DE INTEGRACIÓN

Una de las expresiones más significativas de este proceso fue la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural. El fútbol, uno de los deportes con mayor capacidad para reunir personas, fue utilizado como instrumento de encuentro entre participantes de diferentes razas, culturas, edades y procedencias.

En la cancha desaparecieron muchas de las barreras que cotidianamente pueden separar a las personas. Durante el campeonato todos tuvieron que compartir el mismo terreno, respetar las mismas reglas, reconocer al adversario y entender que el resultado de cada partido dependía de la capacidad de trabajar colectivamente. El balón se convirtió entonces en mucho más que un objeto deportivo. Se convirtió en un elemento de integración.

Casa de San Carlos: el escenario del encuentro

La culminación del campeonato tuvo lugar en el barrio Casas de San Carlos, en la sede de la Junta de Acción Comunal. Allí se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes. Pero la jornada no se limitó a la ceremonia deportiva. Antes de la entrega de reconocimientos, los asistentes compartieron una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano.


La gastronomía se convirtió entonces en otro instrumento de encuentro. Los sabores, aromas y tradiciones del Pacífico llegaron a la mesa de una comunidad diversa y permitieron compartir mucho más que una comida. Se compartió cultura. Se compartió memoria. Se compartió identidad. Y, sobre todo, se compartió comunidad.

Una premiación diferente

Pero quizá el momento más significativo de la jornada fue la premiación.

En una competencia deportiva tradicional se acostumbra reconocer al campeón, al segundo y al tercero, así como a quienes obtienen los mejores resultados individuales. Esta vez ocurrió algo diferente.



Todos los participantes fueron reconocidos.

No necesariamente porque todos hubieran ganado el campeonato deportivo, sino porque todos habían participado de una experiencia de integración. Personas de diferentes colores de piel, culturas, edades y procedencias fueron reconocidas por haber compartido un mismo espacio y haber demostrado que es posible convivir desde la diferencia. Fue una premiación que trascendió el resultado deportivo. El verdadero reconocimiento fue a la convivencia.


CUANDO TODOS GANAN

Aquella experiencia permite entender el verdadero sentido de la iniciativa. En una competencia convencional existen vencedores y vencidos. Aquí la victoria fue colectiva. Ganó quien pudo conocer al otro. Ganó quien compartió la cancha con alguien diferente. Ganó quien se sentó a la mesa junto a personas de otras culturas. Ganó quien comprendió que el color de la piel, la procedencia, la edad o la condición social no deberían determinar la posibilidad de compartir. Ganó la familia. Ganó la comunidad. Ganó la convivencia. Y ganó también la idea de que el deporte puede ser utilizado como una herramienta para construir ciudadanía.


ROSA Y SU FAMILIA: EL ROSTRO HUMANO DEL PROCESO

En el centro de esta experiencia se encuentra Rosa Quiñonez Angulo.

Su liderazgo representa el rostro humano de un proceso que articula comunidad, familia, cultura, deporte e institucionalidad. A su lado están sus hijos, sus hijas profesionales en Psicología y su hijo, quienes participan en las tareas que desarrolla la Fundación. Es una familia que ha convertido el servicio social en una expresión concreta de solidaridad.

Pero Rosa tampoco está sola en sentido comunitario. A su alrededor aparecen los habitantes, los líderes sociales, las Juntas de Acción Comunal, los participantes de las actividades, las familias y las instituciones que hacen posible que las iniciativas lleguen a los territorios. Es precisamente allí donde el liderazgo social adquiere su verdadera dimensión. Un líder no trabaja únicamente para sí mismo.

Un líder sirve cuando consigue que las necesidades y los sueños de una comunidad encuentren caminos para hacerse realidad.

LA INSTITUCIONALIDAD Y LOS LÍDERES: UNA TAREA COMPARTIDA


La experiencia también deja una enseñanza sobre la relación entre los líderes sociales y la Administración Local. Las comunidades conocen de primera mano sus necesidades. Los líderes ayudan a identificarlas, organizarlas y expresarlas. Los mecanismos de participación ciudadana permiten llevarlas a escenarios institucionales. La Administración Local tiene la responsabilidad de gestionar las respuestas dentro de sus competencias y recursos. Las entidades u operadores encargados de desarrollar los proyectos convierten esas decisiones en actividades concretas. Cuando estos actores trabajan de manera articulada, la política pública deja de ser un concepto distante y comienza a sentirse en los barrios.

Una cancha arreglada. Un campeonato. Una actividad cultural. Una jornada de integración. Un espacio para los jóvenes. Una actividad para las personas mayores. Un encuentro comunitario. Son expresiones concretas de decisiones que, en muchos casos, comenzaron con una necesidad expresada por la ciudadanía.

Por eso es importante reconocer también la participación de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, liderada por Diana Carolina Sánchez Castillo, en este tipo de procesos.

Su papel no sustituye el liderazgo comunitario. Por el contrario, lo acompaña y permite que iniciativas surgidas de las comunidades puedan contar con los recursos y mecanismos institucionales necesarios para desarrollarse.

RAFAEL URIBE URIBE: UN TERRITORIO DE DIVERSIDAD

Todo esto ocurre en una localidad como Rafael Uribe Uribe, donde convergen habitantes provenientes de diferentes lugares de Colombia y donde conviven diversas culturas, generaciones y realidades sociales. Es una localidad con dificultades, pero también con una enorme capacidad de organización comunitaria. En sus barrios existen personas que trabajan silenciosamente por mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.

Hay líderes deportivos. Gestores culturales. Presidentes de Juntas de Acción Comunal. Organizaciones sociales. Familias comprometidas. Jóvenes que buscan oportunidades. Adultos mayores que conservan la memoria de sus comunidades. Y personas como Rosa Quiñonez Angulo, que han decidido convertir su propia experiencia y sus capacidades en herramientas para servir. En ese contexto, la Fundación Mecedora de Mis Ancestros representa una experiencia de integración que merece ser conocida.


EL VERDADERO CAMPEONATO


martes, 4 de agosto de 2026

¿Qué son los Presupuestos Participativos? ¿Cómo nos beneficiamos de ellos?


Desde el primero de agosto se inició el proceso de Presupuestos Participativos

Los Presupuestos Participativos son un mecanismo de democracia participativa mediante el cual la ciudadanía ayuda a decidir en qué se invertirá una parte importante de los recursos del Fondo de Desarrollo Local de cada una de las veinte localidades de Bogotá.

Es el momento oportuno para presentar propuestas que contribuyan a solucionar las necesidades del barrio y de la comunidad en general. Las iniciativas que no sean presentadas durante esta etapa deberán esperar, al menos, cuatro años para volver a tener la oportunidad de ser consideradas.

Por ello, es fundamental que la ciudadanía participe activamente en este proceso, ya que las propuestas viables podrán ser atendidas por la administración local mediante la asignación de los recursos necesarios para su ejecución, beneficiando así a toda la comunidad.

En otras palabras, la comunidad no solamente plantea los problemas que existen en su barrio, sino que también participa en la construcción de soluciones y en la priorización de aquellas iniciativas que considera más importantes para la localidad.

Actualmente, el Distrito denomina este proceso Proyecta Local, una estrategia que busca fortalecer la participación ciudadana y hacer más transparente la inversión de los recursos públicos.

¿De dónde sale el dinero?

Los recursos provienen del Fondo de Desarrollo Local (FDL) de cada localidad.

Cada Fondo de Desarrollo Local administra recursos públicos destinados a inversión en obras, programas y proyectos para beneficio de la comunidad.

Una parte de esos recursos debe ser decidida directamente por la ciudadanía mediante el mecanismo de Presupuestos Participativos, de acuerdo con la reglamentación distrital.


¿Cuál es el objetivo?

La filosofía es muy sencilla:

Durante muchos años las administraciones decidían casi completamente en qué invertir los recursos públicos.

Hoy el propósito es que sean los propios habitantes quienes ayuden a establecer cuáles son las necesidades prioritarias de cada territorio.

Esto permite que las inversiones respondan mejor a la realidad de cada barrio.



¿Cómo nace un proyecto?

Todo comienza con un problema.

Por ejemplo:

  • un parque deteriorado;
  • falta de actividades para adultos mayores;
  • inseguridad;
  • ausencia de espacios culturales;
  • necesidad de capacitación para mujeres;
  • recuperación ambiental;
  • apoyo a emprendimientos.

La comunidad identifica la necesidad y comienza el proceso


Paso 1. Identificación de la necesidad

La necesidad puede ser presentada por:

  • un ciudadano;
  • una organización comunitaria;
  • una Junta de Acción Comunal;
  • colectivos juveniles;
  • organizaciones de mujeres;
  • organizaciones ambientales;
  • organizaciones culturales;
  • grupos étnicos;
  • personas con discapacidad;
  • cualquier organización social.

No es necesario ser político ni pertenecer a un partido.

Lo importante es demostrar que la necesidad beneficia a la comunidad.


Paso 2. Construcción de la propuesta

Aquí aparece una figura muy importante:

Los promotores

Los promotores son ciudadanos u organizaciones que ayudan a formular la propuesta.

No son contratistas.

No reciben dinero por presentar la iniciativa.

Su función consiste en:

  • organizar reuniones;
  • escuchar a la comunidad;
  • recoger necesidades;
  • redactar la propuesta;
  • buscar apoyo ciudadano;
  • participar en las mesas de trabajo.

En muchos casos una misma propuesta puede tener varios promotores.

El Distrito incluso realiza jornadas de capacitación para enseñar cómo formular correctamente las iniciativas.


Paso 3. Revisión técnica

Aquí muchas personas creen que ya existe un proyecto.

Pero todavía no.

Lo que existe es una propuesta ciudadana.

Posteriormente las entidades distritales revisan aspectos como:

  • ¿es legal?
  • ¿está dentro de las competencias de la Alcaldía Local?
  • ¿existe presupuesto?
  • ¿beneficia a la comunidad?
  • ¿coincide con el Plan de Desarrollo?
  • ¿puede ejecutarse?

Si la respuesta es positiva, continúa el proceso.

Si no cumple los requisitos, puede ser modificada o descartada.

Paso 4. Viabilidad

Una propuesta viable significa que:

sí puede convertirse en una inversión pública.

La viabilidad es otorgada por los equipos técnicos de la Alcaldía Local y las entidades competentes.

Aquí todavía no existe financiación.

Simplemente se determina que la propuesta sí puede ejecutarse.

Paso 5. Priorización ciudadana

Después de superar la revisión técnica, las propuestas llegan a la etapa más democrática.

La ciudadanía vota.

Cada persona decide cuáles iniciativas considera más importantes para su localidad.

Las más votadas son priorizadas para recibir recursos.

Este es uno de los momentos más importantes del proceso porque son los habitantes quienes influyen directamente en la destinación de parte del presupuesto local.

Paso 6. Asignación de recursos

Una vez priorizadas:

las iniciativas se incorporan dentro de la programación presupuestal del Fondo de Desarrollo Local.

Posteriormente la Alcaldía Local desarrolla los estudios, procesos contractuales y la ejecución.

Es importante aclarar que el ciudadano no recibe el dinero.

Los recursos permanecen siendo públicos.

La Alcaldía es quien contrata la ejecución.

¿Qué papel cumplen los Consejos Locales de Planeación?

Los Consejos Locales de Planeación (CLP) son organismos de participación ciudadana creados para acompañar la planeación del desarrollo local.

Entre sus funciones están:

  • promover la participación ciudadana;
  • emitir conceptos sobre el Plan de Desarrollo Local;
  • hacer seguimiento al cumplimiento del plan;
  • servir como espacio de diálogo entre comunidad y administración;
  • fortalecer la participación organizada.

Aunque no aprueban directamente los proyectos de Presupuestos Participativos, sí desempeñan un papel de orientación, seguimiento y articulación con la comunidad dentro del Sistema Distrital de Planeación.

¿Qué hace la Alcaldía Local?

La Alcaldía Local coordina prácticamente todo el proceso.

Entre sus responsabilidades están:

  • organizar las jornadas de participación;
  • brindar asesoría técnica;
  • revisar propuestas;
  • otorgar viabilidad técnica cuando corresponda;
  • organizar la votación;
  • contratar la ejecución;
  • supervisar los proyectos.

¿Qué hace el Fondo de Desarrollo Local?

El Fondo de Desarrollo Local administra los recursos.

Su función principal es:

  • recibir el presupuesto;
  • financiar los proyectos priorizados;
  • realizar los procesos contractuales;
  • efectuar los pagos;
  • garantizar que los recursos se ejecuten correctamente.

Puede decirse que es "la caja" desde donde salen los recursos públicos de la localidad.

¿Qué hace la Junta Administradora Local (JAL)?

Muchas personas creen que la JAL escoge directamente los proyectos.

No es exactamente así.

Los ediles cumplen funciones como:

  • ejercer control político sobre la Alcaldía Local;
  • aprobar el presupuesto del Fondo de Desarrollo Local;
  • vigilar la ejecución de los recursos;
  • representar a la comunidad;
  • hacer seguimiento a las inversiones.

No son quienes contratan las obras.

Su función principal es de control político y representación ciudadana.

¿Quiénes son los veedores?

Los veedores ciudadanos son habitantes organizados que ejercen control social.

Su tarea consiste en vigilar:

  • que los recursos se ejecuten correctamente;
  • que las obras realmente se construyan;
  • que los contratos se cumplan;
  • que no exista corrupción;
  • que los cronogramas se respeten;
  • que las inversiones beneficien a la comunidad.

Los veedores pueden solicitar información pública, asistir a reuniones, hacer observaciones y presentar denuncias cuando detecten irregularidades. El control social es un componente esencial del proceso de participación.

¿Quién decide finalmente?

Podría resumirse así:

  1. La comunidad identifica una necesidad.
  2. Los promotores ayudan a construir la propuesta.
  3. La Alcaldía Local y las entidades realizan la evaluación técnica.
  4. Si la propuesta es viable, pasa a votación.
  5. La ciudadanía prioriza las iniciativas mediante su voto.
  6. El Fondo de Desarrollo Local incorpora recursos para las iniciativas priorizadas.
  7. La Alcaldía Local adelanta la contratación y ejecución.
  8. La JAL ejerce control político.
  9. Los veedores ciudadanos realizan control social durante todo el proceso.

¿Por qué son importantes los Presupuestos Participativos?

Porque permiten que la ciudadanía pase de ser un simple observador a convertirse en protagonista de las decisiones sobre el uso de los recursos públicos. Además, fortalecen la transparencia, promueven la corresponsabilidad entre Estado y comunidad y orientan la inversión hacia necesidades identificadas directamente por los habitantes. No obstante, su éxito depende de una participación amplia e informada, de la rigurosidad técnica en la evaluación de las propuestas y del seguimiento permanente por parte de la ciudadanía y las instituciones.



domingo, 2 de agosto de 2026

LANZAMIENTO DE LA ALIANZA NACIONAL DE ECONOMÍAS PARA LA VIDA.

 

Información compartida por Rodrigo Acosta, presidente de la Central  de Comunicación Comunitaria

Con un lleno del Teatro de La Universidad Central se realizó el evento de lanzamiento de la ALIANZA que contó con la presencia de organizaciones y asociaciones de todos los territorios de Colombia. Desde los diferentes sectores de la economía popular. La comunicación Comunitaria y Alternativa presentó en lectura central el siguiente comunicado. 



Manifiesto por la Comunicación Comunitaria y Territorial

Nosotras y nosotros, organizaciones sociales, medios comunitarios, colectivos de comunicación, liderazgos territoriales y comunidades comprometidas con la transformación social, declaramos nuestro firme propósito de construir una comunicación al servicio de la vida, la dignidad humana, la participación democrática y el bienestar colectivo.

Reconocemos que la comunicación es un derecho fundamental y una herramienta para fortalecer la organización social, el ejercicio de la ciudadanía, la defensa de los territorios y la construcción de un futuro más justo e incluyente. Sin embargo, también reconocemos que muchas comunidades aún enfrentan barreras para acceder, producir y difundir información de manera libre y efectiva, debido a las brechas de conectividad, la desinformación, el debilitamiento de los medios comunitarios, las limitaciones en el acceso a la información pública y la escasa articulación entre actores sociales e institucionales.

Frente a estos desafíos, asumimos el compromiso de fortalecer una Red Nacional de Comunicación Comunitaria y Territorial que articule esfuerzos locales, regionales y nacionales, promoviendo el trabajo colaborativo entre organizaciones sociales, medios alternativos, procesos comunitarios, instituciones educativas y entidades públicas. Creemos en una comunicación construida desde los territorios, que reconozca la diversidad cultural, social y poblacional de nuestras comunidades, y que valore los saberes, experiencias y voces históricamente invisibilizadas.

Defendemos una comunicación ética, participativa y responsable, fundamentada en la verdad, la verificación de la información, el respeto por los derechos humanos, la construcción de paz y el ejercicio de una ciudadanía crítica y consciente. Rechazamos toda forma de desinformación, censura, exclusión o práctica que limite la libre expresión y la participación de las comunidades en los asuntos que afectan su presente y su futuro.

Nos comprometemos a impulsar procesos permanentes de formación y fortalecimiento de capacidades comunicativas, especialmente en jóvenes, lideresas, líderes sociales y comunicadores comunitarios, con el fin de consolidar herramientas que permitan producir contenidos propios, fortalecer narrativas territoriales y ampliar los espacios de participación ciudadana.

Asimismo, promoveremos la creación y circulación de contenidos que visibilicen las luchas, logros, iniciativas y experiencias de los territorios, fortaleciendo narrativas orientadas al cuidado de la vida, la protección del agua, la economía solidaria, la justicia social, la memoria colectiva y la sostenibilidad ambiental. Entendemos que comunicar también es cuidar, educar, movilizar y construir comunidad.

Reafirmamos la necesidad de incidir en las políticas públicas y en los escenarios de toma de decisiones para garantizar el reconocimiento de la comunicación comunitaria como un actor estratégico para el desarrollo territorial. Trabajaremos por una mayor articulación con instituciones, organizaciones aliadas y cooperantes que contribuyan a fortalecer la sostenibilidad de los procesos comunicativos y el acceso equitativo a las oportunidades de información y participación.

Finalmente, declaramos que la comunicación comunitaria no es únicamente una herramienta de difusión, sino una práctica colectiva de transformación social. Por ello, impulsaremos mecanismos democráticos de gobernanza, seguimiento y sostenibilidad que permitan consolidar una red fuerte, participativa y permanente, capaz de responder a las necesidades de los territorios y de contribuir a la construcción de una sociedad más solidaria, informada, justa y democrática.

**Porque creemos en el poder de la palabra, en la fuerza de las comunidades organizadas y en la comunicación como un camino para defender la vida, fortalecer la democracia y transformar los territorios, asumimos este manifiesto como un compromiso colectivo para construir una red de comunicación comunitaria, popular y territorial al servicio del bien común.

lunes, 27 de julio de 2026

Gobierno local RUU y comunidad, unidos por el deporte

 

Rosmery Carrillo
Psicóloga especialista en derechos humanos
e integrante del equipo proyecto 2795



Papel del acompañamiento psicológico

El acompañamiento psicológico no solo atiende situaciones individuales de salud mental, sino que promueve el bienestar colectivo mediante acciones preventivas y comunitarias. Su papel consiste en:

Brindar espacios de escucha, orientación y apoyo emocional a los participantes.
Fortalecer habilidades para la resolución pacífica de conflictos y la comunicación asertiva.
Promover el manejo de las emociones, la empatía y el respeto por la diferencia.
Identificar oportunamente situaciones de riesgo psicosocial y orientar a las personas hacia las rutas de atención cuando sea necesario.
Favorecer el fortalecimiento de redes de apoyo entre vecinos, incrementando el sentido de pertenencia y la confianza dentro de la comunidad.

En Colombia, el enfoque de salud mental comunitaria destaca que estas acciones fortalecen los vínculos sociales, la solidaridad y la participación ciudadana como elementos esenciales para la convivencia.

Los proyectos terminan; los procesos continúan.


 

A las nueve de la mañana el parque todavía parece dormido. Un vendedor de tinto acomoda su termo mientras dos niños persiguen una pelota entre los árboles. De pronto suenan los primeros acordes de salsa y una mujer de cabello cano levanta los brazos siguiendo el ritmo. Otra la imita. Luego diez más. En menos de cinco minutos el parque entero parece respirar al mismo compás. No hay espectadores. Solo vecinos que, sin proponérselo, están haciendo algo mucho más importante que ejercicio: están reconstruyendo la confianza.

El Proyecto 2795 terminará algún día porque los contratos tienen un plazo. Pero si dentro de cinco años un niño sigue jugando en un parque recuperado, una adulta mayor continúa asistiendo a clases de baile, los vecinos siguen organizándose para cuidar su entorno y la comunidad vuelve a participar para priorizar nuevas inversiones, entonces el proyecto habrá cumplido una misión mucho más importante que ejecutar un presupuesto: habrá dejado una cultura de participación.

Y esa cultura no se mide únicamente con indicadores. Se reconoce cuando una persona dice:

 "Ese parque también es mío."

Ese sentimiento de pertenencia es el comienzo de la ciudadanía.

Hay proyectos que nacen en un escritorio y otros que nacen de una conversación. El Proyecto 2795 pertenece a esta última categoría. Antes de convertirse en una programación de actividades, en un cronograma o en una inversión del Fondo de Desarrollo Local de Rafael Uribe Uribe, fue una idea sembrada por los propios habitantes de la localidad durante los encuentros de participación ciudadana. Allí, donde vecinos, líderes comunitarios, jóvenes, adultos mayores y organizaciones sociales compartieron preocupaciones y sueños, comenzó a tomar forma una pregunta sencilla, pero poderosa:

*¿Cómo volver a encontrarnos como comunidad?*

La respuesta llegó a través de los Presupuestos Participativos, mecanismo que permitió transformar las propuestas ciudadanas en recursos concretos para hacerlas realidad. Así, la administración local de Rafael Uribe Uribe, liderada por la alcaldesa local Diana Carolina..., junto con el Fondo de Desarrollo Local, apostó por una iniciativa que entiende que la convivencia no se decreta; se construye. Y esa construcción empieza cuando las personas vuelven a ocupar los parques, a saludarse por su nombre, a compartir un juego, una conversación o una sonrisa.

Cada jornada del Proyecto 2795 demuestra que un parque puede ser mucho más que un espacio verde. Puede convertirse en un escenario donde el aislamiento cede terreno al encuentro, donde el ruido cotidiano es reemplazado por las risas de los niños, la conversación entre vecinos y la música que invita a moverse. Allí, la comunidad descubre que el espacio público también puede ser un lugar para sanar, aprender y fortalecer la confianza entre quienes comparten el mismo territorio.

Uno de los pilares de esta transformación es el acompañamiento psicológico. Su propósito va mucho más allá de la atención individual; consiste en tejer relaciones humanas. Mientras algunos creen que la salud mental se limita al consultorio, en estos encuentros se demuestra que también florece al aire libre, cuando una persona encuentra un espacio para ser escuchada, cuando aprende nuevas formas de afrontar los conflictos o cuando descubre que no está sola frente a las dificultades de la vida cotidiana.

Los profesionales de la psicología acompañan a la comunidad fortaleciendo habilidades como la empatía, la comunicación asertiva, el manejo de las emociones y la resolución pacífica de conflictos. Son herramientas invisibles, pero profundamente transformadoras. Cada conversación fortalece la autoestima; cada orientación ayuda a disminuir el estrés; cada actividad grupal fortalece la confianza y el sentido de pertenencia. Poco a poco, el bienestar individual comienza a convertirse en bienestar colectivo.

"En otra esquina, el sonido metálico de una argolla al caer sobre la rana provoca una ovación desproporcionada para un juego tan sencillo. Pero la celebración no es por el puntaje. Es porque durante unos minutos desaparecieron las diferencias de edad, de oficio y de historia. Allí solo quedan personas compartiendo el mismo espacio, la misma risa y el mismo barrio."

Pero la salud mental también se fortalece cuando el cuerpo entra en movimiento.

En una de las canchas del parque, el balón empieza a rodar. No se trata únicamente de un partido de microfútbol. Detrás de cada pase existe un ejercicio de cooperación; detrás de cada gol, una oportunidad para celebrar en equipo; detrás de cada derrota, un aprendizaje sobre la tolerancia y el respeto por el otro. El deporte enseña sin necesidad de discursos. Forma ciudadanos capaces de escuchar, negociar, respetar las reglas y comprender que el éxito colectivo suele ser más importante que el logro individual.

La ciencia ha demostrado que la actividad física reduce los niveles de estrés y ansiedad, mejora el estado de ánimo y fortalece la autoestima mediante la liberación de endorfinas. Sin embargo, en el Proyecto 2795 esos beneficios adquieren un significado adicional: cada partido representa una oportunidad para que vecinos que antes eran desconocidos terminen formando un equipo.

Muy cerca de la cancha, otro grupo se reúne alrededor de juegos tradicionales como la rana y el minitejo. A primera vista parecen actividades recreativas, pero detrás de cada lanzamiento se desarrolla un ejercicio silencioso para el cerebro y las emociones.

Calcular la distancia, controlar la fuerza, coordinar la vista con las manos y mantener la concentración son procesos cognitivos que estimulan la atención, la memoria de trabajo y la coordinación motora fina. Al mismo tiempo, estos juegos fortalecen la paciencia, la perseverancia y la tolerancia a la frustración, porque no siempre se acierta en el primer intento. En ese pequeño desafío cotidiano se aprende que equivocarse también hace parte del aprendizaje.

Existe además un componente profundamente humano: mientras esperan su turno, los participantes conversan, recuerdan historias del barrio, comparten experiencias y construyen nuevas amistades. Los adultos mayores transmiten tradiciones a los más jóvenes; los jóvenes descubren juegos que parecían olvidados. Sin darse cuenta, la comunidad recupera algo que las grandes ciudades suelen perder: el tiempo para conversar.

Y entonces la música comienza a sonar.

Las primeras notas de una sesión de Zumba transforman por completo el ambiente del parque. Lo que hace unos minutos era un espacio de circulación se convierte en una pista de baile donde desaparecen las diferencias de edad, ocupación o condición física. Nadie pregunta quién baila mejor. Lo importante es participar.

La Zumba representa una de las expresiones más completas del bienestar comunitario porque reúne ejercicio, recreación, cultura y salud emocional en una sola experiencia. Cada movimiento fortalece el corazón, mejora la capacidad respiratoria, incrementa la coordinación, el equilibrio y la flexibilidad. Pero sus beneficios más profundos ocurren en el plano emocional.

El ritmo de la música ayuda a liberar tensiones, disminuye el estrés acumulado y favorece la producción de endorfinas, generando sensaciones de alegría y bienestar. Quienes participan no solo ejercitan el cuerpo; recuperan la confianza, mejoran la percepción de sí mismos y descubren que cuidar la salud también puede ser motivo de celebración.

Sin embargo, el mayor logro de la Zumba no puede medirse en calorías quemadas ni en frecuencia cardíaca. Se mide en abrazos al finalizar la jornada, en las carcajadas compartidas, en las personas que regresan semana tras semana porque encontraron un lugar donde son reconocidas y valoradas. Se mide en la apropiación del espacio público y en la certeza de que la recreación también construye ciudadanía.


Al finalizar cada encuentro, los parques vuelven a quedar en silencio. Pero ese silencio ya no es el mismo. En cada actividad queda sembrada una red de relaciones más fuerte, una conversación pendiente, una amistad naciente y una comunidad que empieza a reconocerse nuevamente.

Quizás esa sea la mayor conquista del Proyecto 2795. No únicamente promover la actividad física, fortalecer la salud mental o recuperar los juegos tradicionales. Su verdadero logro consiste en demostrar que cuando la ciudadanía participa, cuando las instituciones escuchan y cuando la inversión pública responde a las necesidades reales de las personas, los barrios dejan de ser simplemente lugares donde se vive para convertirse en comunidades donde vale la pena encontrarse.


Entrenador cachibol
 
Juan David Beltrán
Entrenador microfútbol


Porque al final, el mejor indicador de éxito no será el número de actividades realizadas ni la cantidad de asistentes registrados. Será algo mucho más difícil de medir, pero infinitamente más valioso: que los habitantes de Rafael Uribe Uribe vuelvan a sentirse parte de una misma comunidad.

Hay otra virtud del proyecto que merece destacarse: 

Es un ejemplo de democracia funcionando. No es frecuente poder contar una historia donde una idea nace en un encuentro ciudadano , se convierte en una decisión de presupuesto participativo y finalmente se materializa en personas haciendo deporte, recuperando juegos tradicionales y fortaleciendo su salud mental


viernes, 24 de julio de 2026

¡Mujeres de Rafael Uribe Uribe, esta invitación es para ustedes!

 



Si tienes entre 21 y 35 años y haces parte de un grupo femenino en la localidad de Rafael Uribe Uribe, ¡anímate a vivir una experiencia llena de deporte, energía y compañerismo participando en nuestras carreras ciclísticas!

Aún hay cupos disponibles en varias categorías, así que esta es tu oportunidad de demostrar tu talento y disfrutar de una jornada inolvidable.

Todas las participantes recibirán:
Uniforme oficial.
Medalla de participación.
Bonos para las ganadoras de cada categoría.

¡No dejes pasar esta oportunidad! Invita a tus amigas, compañeras y a todas las mujeres que conozcas y quieran sumarse a este gran reto sobre ruedas.

¡Las esperamos para pedalear juntas, fortalecer el deporte femenino y seguir construyendo comunidad!

Gran brigada de salud en el Parque Estadio Enrique Olaya Herrera

 

Con el propósito de acercar servicios de promoción de la salud y prevención a la comunidad, este sábado 25 de julio, entre las 9:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, se realizará una gran brigada de salud en el Parque Estadio Enrique Olaya Herrera, una iniciativa liderada por la IPS Psicología Familiar y Salud Mental S.A.S., con el apoyo de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe.

Durante la jornada, los asistentes podrán acceder de manera gratuita a orientación en medicina general, psicología, salud mental, fisioterapia, terapia respiratoria, optometría, asesoría jurídica, orientación financiera, promoción de hábitos de vida saludable, crianza positiva y rutas de atención y apoyo institucional.

Uno de los componentes centrales de la actividad será el fortalecimiento del bienestar emocional. Para ello, se dispondrá de un espacio especializado en el que profesionales brindarán herramientas para el autocuidado, promoverán factores protectores, orientarán sobre redes de apoyo e informarán a la comunidad sobre las rutas de atención disponibles en salud mental.

La jornada busca recordar que cuidar la salud también significa dedicar tiempo al bienestar emocional, escuchar las propias necesidades y acceder a información que permita tomar mejores decisiones para la vida personal y familiar.

La Alcaldía Local invita a todos los habitantes de Rafael Uribe Uribe a participar en esta actividad, acercarse a los diferentes servicios disponibles y compartir la información con familiares, amigos y vecinos para que más personas puedan beneficiarse de esta iniciativa que promueve una comunidad más saludable y con mayor bienestar.

martes, 21 de julio de 2026

"Rafael Uribe Uribe Deportiva, Recreativa y con Bienestar"

 



El Proyecto 2795 es la iniciativa local denominada "Rafael Uribe Uribe Deportiva, Recreativa y con Bienestar". Cuenta con un presupuesto asignado de aproximadamente $4.369 millones de pesos y su objetivo es fortalecer el desarrollo integral de la comunidad a través del deporte y la actividad física.

Metas y Enfoques Principales
El proyecto busca impactar a miles de habitantes de la localidad (con metas que superan las 4.000 personas) mediante los siguientes frentes:
  • Apoyo a Organizaciones: Entregar recursos y apoyos económicos a 16 colectivos o agrupaciones recreo-deportivas inscritas en el Banco de Organizaciones de la localidad. 
  • Actividad Física: Realizar acciones, eventos y jornadas enfocadas en el fomento del deporte y la recreación para promover el bienestar y la integración barrial.