miércoles, 24 de febrero de 2016

La difícil tarea de los bomberos rescatistas de Bogotá



Bogotá, febrero 24 de 2016. El dramático caso  del pequeño de dos años Juan Sebastián Fuentes Rojas, cuyo cuerpo fue hallado el pasado 13 de febrero en una alcantarilla del municipio de Soacha, es una clara muestra del arrojo y valentía a la que se ven expuestos, día a día,  el grupo de buzos de la Unidad  Administrativa Especial del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá (UAECOB).
El año pasado esta unidad logró la recuperación de 26 cadáveres de personas en incidentes de rescate y salvamento subacuático. Lo hicieron en diferentes ríos y quebradas de la ciudad mientras que otras 48  personas fueron rescatadas vivas en emergencias del mismo tipo.
En lo corrido de este año los buzos han participado en tres incidentes subacuáticos. El teniente Gonzalo Dueñas es uno de  esos 12 buzos del Cuerpo Oficial de Bomberos que trabaja a diario en este tipo de emergencias reportadas por los ciudadanos.
“Adquirí todos los conocimientos y destrezas para desarrollar todas las labores subacuáticas que permiten el rescate de vidas y la recuperación de cuerpos en los ríos y caños de la ciudad. Somos el primer grupo de rescate a nivel nacional que trabaja este tipo de aguas“, aseguró de manera orgullosa Dueñas en diálogo con bogota.gov.co.
El teniente Gonzalo inició su trabajo como bombero en 1989 tras una convocatoria, luego de su ingreso a la entidad se dejó cautivar por el rescate subacuático y en esta larga trayectoria se ha encontrado situaciones adversas.
“Una vez estaba rescatando a un hombre que cayó a la laguna del Sisga, la situación estaba bastante tensa por la recuperación del cadáver, en medio de la angustia la esposa del señor se lanzó al agua y falleció a los pocos minutos”, recuerda.
Según el teniente, este tipo de hechos suceden especialmente en ríos como el Juan Amarillo en la localidad de Suba, el río Fucha, el río Tunjuelito y el río Bogotá.
Recomienda a la ciudadanía, especialmente a los padres de familia, cuidar muy especialmente a los niños que pueden caer accidentalmente a los ríos y caños de la ciudad.
“Los ríos están para cuidarlos, no para jugar y menos para arrojar basuras, son escenarios que deben ser para la protección de toda la comunidad”, finalizó.

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