Por: sala de redacción
Octubre, 2026
La trayectoria de los autodenominados estrategas de la
comunicación política contemporánea suele estar blindada por relatos épicos.
Sin embargo, en el caso de Fernando Cerimedo, figura clave en la extrema
derecha regional, el andamiaje de su biografía pública se desmorona al primer
contraste documental.
Durante años, Cerimedo ha difundido en diversas entrevistas
un currículum internacional de alto vuelo: asegura haber recibido una beca en
Harvard, estudiado en Puerto Rico, entrenado con los Navy Seals, cursado
posgrados en la Universidad de Phoenix o participado en la campaña presidencial
de Barack Obama. No obstante, ninguno de estos hitos resiste la verificación.
Registros oficiales confirman que su nombre brilla por su
ausencia en las bases de datos de Harvard, los cuerpos de élite estadounidenses
o los equipos demócratas. Su pasado real es mucho más terrenal: figura como
empleado de una empresa de taxis en Mar del Plata, asesor de seguros, operario
en una fábrica de plásticos y docente de enseñanza secundaria en la Ciudad de
Buenos Aires.
El punto de inflexión en su suerte económica y política
llegó en 2019 con la fundación de la consultora Numen. A partir de ese
momento, su nombre comenzó a codearse con los círculos de poder de toda
América. ¿Cómo se explica este vertiginoso despegue? Aunque la periodista
argentina Natalia Volosín reveló que Cerimedo comparte sociedades con figuras
oscuras de los servicios de inteligencia de su país, las preguntas sobre sus
verdaderos patrocinadores siguen sin respuesta definitiva.
De las sombras al tablero geopolítico
Hoy en día, la especialidad indiscutida de Cerimedo es la creación
y gestión de granjas de bots, infraestructuras digitales diseñadas para
distorsionar el debate público y manipular la opinión en redes sociales.
Su despegue definitivo en el ecosistema de la consultoría
internacional se consolidó tras operar en las campañas de Chile y Brasil, lo
que le abrió las puertas para incidir en la campaña que llevó a Javier Milei a
la presidencia de Argentina. Posteriormente, su ruta lo condujo al círculo de
Donald Trump en Estados Unidos, con intervenciones destacadas en los procesos
electorales de Honduras y Bolivia.
En una entrevista concedida a medios internacionales, el
propio consultor ventiló parte de su red de negocios y alianzas
transnacionales:
"Tengo una cadena de medios llamada Richa Diario, y
en Estados Unidos soy socio ahora de una de las empresas de Trump, que es Sage
Media, que tiene 135 estaciones de radio y 43 periódicos. Eso lo acompañamos
con dos empresas más: Stateover y Núcleos. Esos son los sistemas que nosotros
representamos en Latinoamérica. Nuestros servicios suelen ser caros..."
Detrás de estas alianzas se encuentra el estratega
estadounidense Brad Parscale, fichaje clave de la campaña de Donald
Trump en 2016 y pionero de la comunicación política digital basada en analítica
masiva. La cercanía entre ambos quedó evidenciada cuando Cerimedo le agradeció
públicamente durante la recepción de un premio en EE. UU.: "Thank you,
Brad Parscale, for believing in me all the time and giving me technology and
team down for fighting in Latin America against socialism."
Tecnología de intoxicación: El poder de las granjas de
bots
La tecnología a la que alude Cerimedo se materializa en
herramientas como Núcleos, una plataforma integrada con inteligencia
artificial que opera como un centro de comando para gestionar campañas
electorales y estrategias de recaudación de fondos. Estos servicios suelen
dividirse en dos carriles: la contratación formal y pública, y los acuerdos
oficiosos que operan en la opacidad.
El funcionamiento de las granjas de bots se divide en tres
niveles de sofisticación tecnológica:
- Nivel
básico (Operación manual): Cuentas agrupadas por lotes y operadas de
forma manual. Su gran ventaja es la dificultad para ser detectadas por los
algoritmos de las plataformas; su desventaja radica en que demandan alta
intensidad de mano de obra real.
- Nivel
semi-automático: Empleo de software comercial de gestión (community
management) para programar publicaciones masivas, respuestas
predefinidas y variaciones sintácticas mínimas para evitar bloqueos.
- Nivel
avanzado (Inteligencia artificial): Modelos de lenguaje capaces de
generar textos únicos e hiperpersonalizados para cada cuenta, imitando
estilos de escritura e introduciendo errores tipográficos simulados para
evadir los controles de autenticidad.
Para mantener estas operaciones activas fuera de los
periodos electorales, las granjas simulan patrones de comportamiento orgánico y
emplean redes privadas virtuales (VPN) y servidores proxy para
enmascarar ubicaciones geográficas.
Un antecedente directo de estas tácticas es el Proyecto
Alamo, ejecutado por Brad Parscale durante la primera campaña de Donald
Trump. Su objetivo principal fue la supresión de votantes en sectores
demográficos clave —como afroamericanos, jóvenes y liberales independientes—
mediante la microsegmentación y la difusión de contenidos falsos diseñados
exclusivamente para esos nichos.
Actualmente, estas capacidades técnicas se encuentran al
alcance de la mano en el mercado digital. Existen dispositivos como Farmbox
que, por un costo de 299 dólares, permiten interconectar decenas de teléfonos
móviles para automatizar la interacción masiva en plataformas como YouTube,
TikTok, WhatsApp e Instagram sin necesidad de manipular los aparatos de forma
individual. Junto a esto operan simuladores virtuales capaces de replicar miles
de terminales falsas mediante software.
El frente mexicano y la arquitectura del caos permanente
En el tablero geopolítico actual, las operaciones de estas
redes han puesto su mira en México, donde coinciden con las políticas del
gobierno de Claudia Sheinbaum.
Recientemente, el diputado del partido Morena, Arturo
Ávila, denunció públicamente que Cerimedo y su socio, Javier Negre, habrían
sido contratados por el magnate Ricardo Salinas Pliego para activar un
ecosistema digital dedicado a amplificar narrativas falsas. Según las
estimaciones expuestas por Ávila, este entramado opera más de 500,000
cuentas falsas distribuidas estratégicamente entre América Latina, Estados
Unidos y España.
A diferencia de los consultores tradicionales, cuya labor
concluía una vez finalizados los comicios, esta nueva generación de arquitectos
del caos concibe su trabajo como permanente e ininterrumpido,
convirtiéndolos en una amenaza sistémica para la estabilidad democrática. La
ofensiva digital ya no busca convencer con argumentos, sino colonizar el
espacio público mediante la falsificación sistemática de la realidad.
¿Considera que los marcos regulatorios actuales de las redes
sociales en América Latina cuentan con las herramientas técnicas necesarias
para frenar estas operaciones de desinformación transnacional?


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