domingo, 21 de agosto de 2016

Este fin de semana, el parque de los novios fue el escenario en el que miles de espectadores se reencontraron con sus raíces y disfrutaron el festival que rescata los ritmos autóctonos del país

 
El clima fue el mejor aliado del festival de los colombianos que asistieron masivamente al Parque de los Novios a disfrutar de su música y a celebrar que Colombia es un país que puede vivir en paz.
Fueron 17 las agrupaciones que el Instituto Distrital de las Artes –Idartes- congregó en este festival para entregarle a la ciudad lo mejor de los ritmos nacionales. Los miles de espectadores se gozaron el festival que en su decimoquinta versión, que tuvo en escena a varias de las más representativas  agrupaciones del momento.
A la una de la tarde de este sábado la fiesta se prendió con la presentación de Tropicacidos, el grupo de los Centros Locales de Artes para la Niñez y la Juventud –CLAN, que deleitaron a los asistentes con una presentación en la que se empezó a convocar el público a participar de este gran festival.
Pero el escenario del Parque de los novios siguió fascinando a sus espectadores, con la presentación de Banda Vocal Nvoz, Laura Kalop, Expresión, Faoba, Guafa Trio, Morenabeat y Madou Zon Family que vino desde Burkina Faso a demostrar porque son reconocidos en todo el mundo y dejar a un público cautivo de la magia de su fuerza africana y sus incansables tambores.
El cierre del sábado estuvo a cargo de la champeta arrolladora de Aberlardo Carbonó, que inundó la capital con las notas de su guitarra y el alborozo tan propio de la Ciénaga que lo vio nacer.
El joropo de Alejandro López abrió la segunda jornada del festival de los ritmos colombianos; a la rumba llanera le siguieron las presentaciones de Voz Con 2, Juventud Parrandera, Alfredo Gómez y los Hijos de Majagual, Los Parientes, Absalón y Afropacífico, Caribbean New Style y Ensamble pacifico quienes pusieron la nota final a un festival que además fue una vitrina para decenas de emprendedores del sector, que pudieron promocionar y vender sus productos.
¨Fue una responsabilidad grande y un honor ser los encargados de cerrar este bonito festival, donde mostramos todo lo que somos, la fuerza, la alegría y la pasión ¨ dijo el Maestro Hugo Candelario González poco antes de bajar de la tarima donde celebró, también, la alegría colombiana que marcó la pauta durante todo el festival.
Y es que este año el componente académico que se desarrollará hasta el próximo 25 de agosto, el cuál ha puesto al alcance de los asistente todo un universo musical en el que cantantes, compositores, arreglistas y músicos en general compartieron su conocimiento y su experiencia en una serie de 18 talleres gratuitos.
 “Estamos demostrando una vez más que Bogotá es una ciudad musical, en donde se viven, se sienten, se disfrutan  y se fomentan los ritmos nacionales”, señaló Juan Angel director del Idartes destacando la diversidad cultural que acompañó este festival y la participación de grupos de las diferentes regiones del Paìs.  
Angel destacó además que este festival ¨es cálido, amable familiar y divertido¨ .  
Así finalizó el festival que congregó durante tres días a cerca de 13 mil pesonas, porque la diversión empezó  el jueves en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano con una gala de apertura en la que Leonor González Mina, demostró una vez más porque es y será siempre La Negra Grande de Colombia.

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