jueves, 16 de febrero de 2012

¡Una amiga verdadera!

Que todos los días sean de Amor y Amistad
"El grado de amor por los animales indica el grado de cultura de los pueblos. Dejar de respetarlos es abrir puertas a la intolerancia"

¡Una amiga verdadera! 

Por: Diana Carvajal R. 



Felicidad, lealtad y amor son algunos de los sentimientos que simbolizan los perros. Esos mismos por los que muchas familias abren la puerta de sus hogares y hacen espacio en sus casas y en sus corazones a estos nuevos integrantes. Pero todos no corren con la misma suerte, no todos tienen pedigrí ni gastan sus días recibiendo caricias y comida de parte de sus amos. Muchos de ellos llegaron a la calle por error, por casualidad o simplemente porque nacieron allí. Precisamente de estos ejemplares, de los perros callejeros que no tienen un hogar o una comida asegurada, y la mayoría de las veces se encuentran enfermos, se ocupa Diana Amado. Entre las libretas, tarjetas, lapiceros y dulces que vende en su almacén de variedades, Diana nos atiende y nos cuenta que divide su día entre las múltiples obligaciones como ama de casa, su negocio y los perritos que recoge en la calle. A estos personajes les dedica una gran parte de su tiempo. A ellos se ha dedicado durante toda su vida. Aunque no tiene muy clara la razón de su interés por los animales desvalidos, recuerda claramente los regaños y palizas que recibió de niña por “andar detrás de ellos”. A diario tiene que sortear el desagrado de algunas personas por la labor que realiza, incluso Víctor Cifuentes, su esposo, el reconocido actor de televisión, fue uno de ellos.

Un nuevo hogar 


La mayoría de estos perros se aquejan de diferentes enfermedades. Para ella, el objetivo primordial es darles una mano para que se mejoren, y más adelante, “conseguirles un padrino que los adopte”, afirma. Ya son más de setenta perros los que han conseguido un hogar gracias a su labor. Ella es quien corre con los gastos de la recuperación de los animales y también quien se encarga de encontrar personas que abran las puertas de sus hogares a estas mascotas. Creó hace algunos años la Fundación Valeria, que además cuenta con la ayuda de Andrés Varón, el único etólogo en el país. Las pocas ayudas que obtienen provienen de jóvenes universitarios y otras personas que gracias a su página de Facebook se enteran de la institución y se acercan a colaborar. Ella y Andrés recorren los barrios recogiendo sobras para alimentar a los animales. Los domingos se levantan desde las cinco de la mañana a prepararles los alimentos. Actualmente, algunos restaurantes de La Calera colaboran con la causa y se acercan a la fundación a dejar sus donaciones. En las instalaciones de la fundación, ubicada en San Isidro Alto, albergan alrededor de 80 perros que no solo son alimentados, sino que además son desparasitados y vacunados. Pero estos ochenta no son los únicos animalitos que cuida, en su casa tiene otros cinco que requieren de atención especial por sus condiciones de salud. La gorda, por ejemplo, tiene un tumor en el estómago. “Amarilla”, nació con una característica muy rara y es la falta de pigmentación por lo cual no puede exponerse durante mucho tiempo al sol. “Orejona”, de doce años, tiene problemas de visión y de audición. La historia de “Alfi” es una de las más tristes: estando en embarazo, le echaron gasolina y le prendieron fuego. Debido al dolor el animal se le atravesó a un carro lo que causó no solo la pérdida de las crías sino la fractura de sus paticas. Aunque milagrosamente la perrita logró recuperarse y hasta volvió a salirle pelo, Diana no se atreve a darla en adopción por temor a que la vuelvan a botar a la calle, pues cada vez que el animal consume alimentos irritantes el pelo nuevamente se le cae.

La descendencia 

Uno de los principales temores que generan los perros callejeros son la falta de vacunas y el peligro que puede implicar una posible mordedura. También son preocupantes los accidentes de tránsito que ocasionan al atravesar calles y avenidas. Pero, quizás lo más preocupante es su gran capacidad de reproducción. Cada perra puede tener dos partos al año y dar a luz alrededor de once cachorros en cada camada. Sí a esto agregamos que tienen una vida fértil de hasta diez años, significa que cada una puede tener una descendencia cercana a 110 cachorros a lo largo de su vida. Por esa razón uno de los objetivos primordiales es esterilizarlos. Para Diana, la solución al problema de los perros de la calle es evitar que sigan naciendo. Afirma que quienes no quieren a estos animales deberían colaborar más, pues asegurar su esterilización es garantizar que en el futuro se disminuyan los nacimientos de cachorros callejeros. Además, un lugar donde los perros puedan pasar su convalecencia, es la única ayuda que pide a los residentes del sector. Ni la comida ni la esterilización son un problema, pues cuenta con personas que le colaboran y prestan sus servicios sin cobrar nada.
Lecciones de vida Su mayor satisfacción es el agradecimiento que demuestran los animales. “Son perros que la gente quiere mucho, porque son muy agradecidos”. También dan lecciones de vida a la gente, tal como le ocurrió a un vecino que siempre demostró su inconformismo ante la presencia de las mascotas de Diana. Un día, a pesar del resentimiento que esta persona le había demostrado, el animal lo salvó de un atraco, pues de manera decidida atacó al delincuente. Para Diana, los perros son de gran ayuda en muchos otros sentidos y demuestran su amor incluso,  salvando la vida de sus amos, al absorber sus enfermedades. “Lo he visto varias veces y hasta a Víctor –su esposo- le pasó. Perciben que uno está enfermo y tratan de comunicarlo. Ellos lloran y tratan de mostrar la parte afectada. Uno sale bien del problema de salud y ellos son los que mueren”. 

Pelea contra la indiferencia

 Aún confía en el buen corazón de algunas personas que a pesar de las dificultades y con mucha paciencia deciden adoptar a estos animales. “A pesar de que una perrita sufría del corazón, una pareja de ancianos que vivían solos la adoptó, y ella llegó a alegrar sus vidas”. Sin embargo, una de las principales dificultades que ha encontrado es la indiferencia de la gente. “ La lucha es tenaz, porque la gente no entiende. Hay gente que los molesta simplemente porque no les gusta los perros”.
Y es que precisamente la gran mayoría de los sufrimientos que padecen estos animales provienen del maltrato que reciben por parte de los humanos. “Cuando los perros se sienten humillados tratan de atacar, por eso lo primero que hay que hacer es controlarlos. Por eso lo primero que hago es educarlos”. Ese es el principal objetivo de Diana. Por eso y por la gran labor que ha venido desarrollando,  el amor, los cuidados y la atención que les brinda a estos animales, Diana se ha convertido en la mejor amiga de los perros.

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